PREFACIO

P. Andrzej Halemba, responsable de los proyectos en Oriente Medio de Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN)

«La crisis de la civilización debe ser contrarrestada por la civilización del amor, fundada en los valores universales de la paz, la solidaridad, la justicia y la libertad, que encuentran su plena realización en Cristo». (Juan Pablo II, Tertio Millennio Adveniente, 52)

PEl santo papa Juan Pablo II enseña que, en Cristo, el hombre encuentra su grandeza, su dignidad y el verdadero valor de su vida. De hecho, cuando llegue a conocer a Dios que es amor, será entonces capaz de construir la civilización del amor. En otras palabras, sin el amor de Cristo, nunca podríamos vivir o comprender el significado de nuestra vocación humana ni el misterio de nuestra presencia en el mundo. Solo la mano poderosa de Cristo puede guiarnos por los diversos caminos de nuestra vida, como ya hizo en la vida de los apóstoles en el pasado. Así, él abre nuevos horizontes ante nosotros, nos presenta nuevos desafíos y nuevas formas de trabajar.

El libro de los Hechos de los apóstoles describe la vida temprana de la Iglesia. A través de sus páginas podemos comprender la vida de los creyentes de todos los siglos. San Pablo recuerda la visión del macedonio que, de pie ante él, le suplicaba diciendo: «¡Ven en nuestra ayuda!» (Hch 16,9). Sabemos que san Pablo se quedó muy impactado por esta visión. Le impulsó a no perder tiempo en ir a predicar la Buena Nueva por todo el mundo, a predicar la Buena Noticia a la gente que deseaba construir una nueva civilización fundada en Cristo y reemplazar las ruinas del imperio de Alejandro Magno.

¿Y no seguimos escuchando llamadas similares hoy en día? ¿No escuchamos, en nuestro mundo de hoy, a la gente en busca de la verdadera fe? Tal vez hay gente que ni siquiera tiene el valor de pedirnos ayuda con las palabras: «¡Ayúdanos a descubrir el verdadero rostro de Dios!; ¡ayúdanos a conocer su voluntad en nuestras vidas, para que podamos implorarle y vivir para él!»

Personalmente, viví como misionero en África durante muchos años y pude captar plenamente el hambre de fe que tiene ese continente. Esto se aplica tanto a los cristianos como a los musulmanes. La mejor ayuda que podemos aportarles, aparte de la asistencia material, es la que satisface toda hambre, tal como afirmaba Cristo: «Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados».

Todas estas ideas han contribuido a esta obra. De hecho, el objetivo del libro es ayudar a los arabófonos y a aquellos que buscan la fe cristiana a través del bautismo a conocer a Dios, que es amor. El título del libro «Nuestro camino hacia Dios» ha sido elegido deliberadamente para reflejar nuestro objetivo.

Por supuesto, hay muchos libros en árabe que explican la fe cristiana. Sin embargo, hasta ahora no hemos encontrado ningún libro dirigido específicamente a aquellos que quieren entender los principios de la fe cristiana, esto es, un catecismo cristiano católico. Sin duda, podríamos haber elegido un libro europeo que explicara nuestros principios cristianos. Sin embargo, un libro así no habría tenido en cuenta el trasfondo lingüístico, cultural y religioso requerido para un lector árabe. Por eso hemos querido escribirlo de una manera concreta, de modo que fuera un camino hacia el conocimiento de la fe cristiana, ayudando al lector que desea conocer a Dios a emprender el proceso de preparación para el bautismo y su integración como miembro de la Iglesia.

Este libro contiene enseñanzas bíblicas, dogmáticas y litúrgicas. Explica el contenido de la auténtica enseñanza cristiana para satisfacer las necesidades de las personas que no tienen un conocimiento previo de la fe cristiana. La obra guía al lector hacia una profunda comprensión de las enseñanzas del evangelio, permitiéndole alcanzar la salvación y descubrir los valores de la gracia divina, las virtudes teologales —fe, esperanza y caridad— y los efectos de la misericordia y la justicia.

Santo Tomás de Aquino, uno de los mayores teólogos occidentales (1225-1274), explicando los principios esenciales de la fe cristiana, afirmaba: «Lo que debemos creer se encuentra en el Credo; lo que debemos rezar se encuentra en el Padre nuestro y lo que debemos vivir se encuentra en los Diez Mandamientos».

Espero que este libro, que es realmente único, ayude al candidato al bautismo en tres aspectos: cómo creer, cómo rezar y cómo vivir como un verdadero cristiano. También espero que la traducción de este libro del árabe al español, al francés, al inglés y al alemán ayude al candidato al bautismo a comunicarse mejor con la comunidad en la que vive como inmigrante.

Me gustaría añadir que este libro no habría visto la luz sin la cooperación de algunas personas, entre ellas su beatitud Gregorio III Laham, patriarca melquita emérito de Antioquía y de todo el Oriente, Alejandría y Jerusalén; su beatitud Luis Rafael I Sako, cardenal patriarca de Babilonia de los Caldeos, y otros obispos. A todos ellos, les expreso mi profunda gratitud por su tiempo, sus sugerencias, sus recomendaciones y sus bendiciones.
Quisiera dar las gracias especialmente a los autores de este libro, el P. Michel Sakr, a monseñor Antoine Assaf y a monseñor Toufic Bou Hadir, por guiarnos en la realización de esta obra.

Finalmente, deseo que el lector experimente lo que el papa Francisco escribía justo al principio de su Exhortación apostólica La alegría del evangelio: «La alegría del evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús. Quienes se dejan salvar por él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. Con Jesucristo, siempre nace y renace la alegría».

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