Sexta parte: La venida del reino

Después de enseñar la manera de vivir en la comunidad del reino (Mt 14—18), ahora Jesús da los signos del fin de los tiempos. Habla de las condiciones de vida y situaciones sociales que todo creyente encuentra mientras se prepara para la segunda venida de Cristo y el fin del mundo. Esta sexta parte del evangelio de Mateo (Mt 19—25) nos lleva a querer unirnos más a Cristo para alcanzar la salvación en nuestra vida mediante la experiencia de la muerte y la resurrección.
El reino ya ha llegado por la venida de Cristo, pero aún no se ha realizado plenamente en la tierra. Él espera que cada creyente lo reciba en su vida. Esto significa que vivimos ya en los últimos tiempos, a la espera de la realización de la salvación en la vida de cada uno y en la del mundo. La llegada de Jesús a Judea desde Galilea fue un momento importante y decisivo en su vida terrenal, ya que al entrar en Jerusalén alcanzó la meta final de su ministerio de salvación. En Judea, Jesús enseñará la importancia del matrimonio y su indisolubilidad, del celibato voluntario, del intercambio de bienes materiales con los pobres, del respeto a las autoridades políticas y las diferentes actitudes morales y sociales resumidas en dos mandamientos similares: «amor a Dios y amor al prójimo».
La humilde entrada de Jesús en Jerusalén no es más que un signo de su reino definitivo, que es diferente de los reinos de este mundo. Entra en la ciudad entre las aclamaciones de los niños y enseña en el monte de Olivos que no se sabe cuándo será el final de los tiempos; sin embargo, podemos reflexionar sobre ello mientras lo esperamos. Como en la tarde de nuestra vida seremos juzgados por el amor, Jesús nos pide que nos preparemos para encontrarnos con él, observando y actuando de acuerdo con la voluntad divina.
En nuestras reuniones, no podemos leer todos los textos de esta parte del evangelio de Mateo (Mt 19—25), pero alentamos a los catecúmenos a leer estos siete capítulos en su totalidad y a pedir aclaraciones a sus acompañantes si fuera necesario. Tened en cuenta que esta parte, como las anteriores, está compuesta de acontecimientos (Mt 19—23) que preparan el «discurso escatológico» sobre el final de los tiempos (Mt 24—25). Estos sucesos que preceden al discurso preparan, en efecto, la llegada del reino que Jesús proclamará utilizando el lenguaje simbólico de la literatura apocalíptica. Hemos añadido un pasaje del evangelio de Juan, el de la samaritana, y otro del evangelio de Lucas, el del arrepentimiento de Zaqueo el publicano, que hablan de gran la importancia del «agua viva» y de la contrición y reparación en la vida cristiana respectivamente. En cuanto a las enseñanzas teológicas que se abordarán en este apartado, se centrarán en los sacramentos del matrimonio y la reconciliación, en la identidad del Espíritu Santo y su acción en la vida de los creyentes, en la moral social y política resumida en la virtud del amor y, por último, en la escatología cristiana y nuestra concepción de la retribución y el castigo después de la muerte.
Esperamos que esta parte dé fruto en los catecúmenos que tienen sed de conocer las enseñanzas de Cristo y de su Iglesia; y mientras esperamos la unión de nuestras almas con el Esposo celestial, roguemos a Dios para que nos dé la gracia del arrepentimiento continuo, que hace palpitar nuestro corazón mientras esperamos la alegría de la unión nupcial en el cielo.

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