Quinta parte: La comunidad del reino

Tras enseñar los misterios del reino a las multitudes por medio de parábolas, que explicaba después a los discípulos (Mt 13), Jesús comienza ahora una nueva y decisiva etapa en su vida. En los capítulos 14—18 le vemos alejarse de las multitudes (14,13; 15,21; 16,5-13; 17,1) para consagrarse a sus discípulos, a fin de instruirlos y prepararlos para su gran día. Este es el origen de la comunidad cristiana bajo la cátedra de Pedro.
En cuanto a la transfiguración (Mt 17,1-13), tiene significados teológicos muy importantes, porque vincula a la comunidad del Israel del Antiguo Testamento (manifestada por la presencia de Moisés y Elías) con la comunidad del Nuevo Testamento (presente en los tres discípulos), y prepara la transfiguración final de Jesús a través de su crucifixión y resurrección. Además, y solo en esta quinta parte del evangelio (Mt 14—18) en que se habla de la comunidad del reino, encontramos la palabra ekklesia, iglesia. El discurso final de esta sección (Mt 18) es una parte importante de la enseñanza porque refiere al modo de vida en la Iglesia, formada, no por élites, sino por simples pecadores convertidos que se perdonan unos a otros.
Son muy importantes para nuestra fe los temas teológicos que emanan de estos textos de la Escritura y que se explicarán en esta parte: la Santísima Trinidad, los sacramentos del orden y la Eucaristía, la Iglesia y la vida moral cristiana, especialmente la virtud teológica de la esperanza.

No tratar otros capítulos de esta parte del evangelio de Mateo (Mt 14—18) no significa que sean menos importantes, sino que hemos elegido aquellos que tienen una relación estrecha y clara con el discurso. Por eso queremos que nuestros queridos catecúmenos lean estos cinco capítulos en su totalidad y hablen con sus acompañantes si tienen preguntas para que todo les quede claro.
Es un hecho importante del bautismo que integra el catecúmeno al cuerpo eclesial. De hecho, hay dos tipos de concepciones de la Iglesia: una piramidal o jerárquica (en forma de triángulo), basada en el hecho de que Pedro es la cabeza de la Iglesia después de Cristo, y que los obispos son los sucesores de los apóstoles, y después de ellos vienen los laicos (Mt 16); y otra fraternal y carismática (forma circular), basada en el hecho de que la Iglesia es una comunidad de perdón y amor, formada por hermanos iguales (Mt 18). Los catecúmenos forman parte de la Iglesia, pertenecen a la casa de Cristo. La Iglesia, que es madre, los cuida con amor y providencia, como a sus propios hijos; una vez bautizados, participarán verdadera y sacramentalmente de todas las bendiciones que Cristo ha dejado como privilegios para su esposa, la Iglesia. Esperamos que esta parte anime a los que desean el bautismo a integrarse en la Iglesia de Cristo, y a vivir el amor y la fraternidad con todos.

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